El juego del arte, 10 años de la pelu

14/03/2018

 

 

En diez años uno puede convertirse en el ejecutivo del año, casarse, tener 3 hijos y divorciarse, posar desnuda para Soho, recorrer el mundo con un esposo pakistani o simplemente dirigir un espacio cultural independiente.

Entre muchas otras cosas que se me pueden ocurrir, cuando me pregunto todo lo que pudo suceder en diez años en mi vida mientras me la pasé dentro de una casa haciendo un sueño cultural realidad. Desde los tiempos de la organización de los motilofs o fiestas con peluquería, cuando llegamos a esta casa en La Candelaria, quitando escombros, raspando paredes, embelleciendo lo imposible. Con Mari, la socia con quien iniciamos todo esto, desde Londres, donde nos conocimos en tiempo sabático. Ella estudiaba arte en la Universidad de los Andes y yo recién me graduaba de publicidad en la Tadeo. Buena mezcla universitaria. Luego de días y noches de camellar y camellar, primero para poder encontrar un lugar, abrir y luego en un permanente adaptación del lugar a las cosas y de las cosas al lugar. Del lugar al barrio y del barrio al lugar.

En el 2008 era el año chino de la Rata, Obama coronado primer presidente negro en los Estados Unidos, liberaron a Ingrid Betancour del secuestro, Tirofijo se murió de un infarto y Uribe Velez era el honorable presidente de los colombianos. No había casi espacios artísticos, me acuerdo que se oían algunos que fueron y que marcaron algo de historia, unas pocas referencias. Eso nos intrigaba mucho más.

Nos tocó en ese tiempo mucho camello con Mari y gracias a mucha gente que nos ayudó y apoyó para lograrlo, llegamos al punto de ver personas entrar y visitar el espacio, exposiciones de amigos y conocidos alrededor rondando, conciertos pequeños pero inolvidables y siempre mucho poder femenino que se acercó a nosotras. Mari se retira del proyecto en el 2010, agotada creo yo, de todo hasta de mí. Este fue un punto crucial de la historia, decidir seguir sola o parar el juego sin mi socia, mi gran amiga Mari se retiraba del tablero. Fue duro, durísimo, y aunque me costó más tiempo superar esta separación, que cualquier tusa amorosa. Decidí seguir adelante. Con el tiempo se fortaleció el colectivo de artistas “las peluqueras asesinas” ya que no éramos solo dos y otras chicas sino que el colectivo se expandió y más chicas entraron a ser parte del proyecto en varias áreas como la gestión cultural, producción de eventos, temas administrativos y en peluquería también. Se fortalecieron los laboratorios de creación en peluquería con el objetivo de alinear cada vez más el proyecto y lo que se pretendía proponer a través del pelo. Mantener su carácter gratuito (los laboratorios), para estimular la circulación y la búsqueda de esta idea, el encuentro con el arte.

El trabajo en colectivo siempre me ha parecido importante y delicioso, en el espacio cultural mucho más, por ello siempre se planteó un colectivo cambiante, una experiencia en lo femenino, lo social, lo laboral y lo artístico. Una oportunidad de trabajo para mujeres creativas, valientes, para jugar dentro de este juego. Una experiencia de vida dentro del espacio para salir y luego continuar la historia.

El juego del arte contemporáneo

Pienso en personas como Avelina lesper que comen gracias a la negación o a su negativa sobre el arte contemporáneo, que a su vez, necesita ser negado. La negación que funciona como motor vital para la creación contemporánea. El arte es un juego en general, es un juego abierto para todos los seres humanos, por más serio que parezca. Las posibilidades de expresión y de creación de un contexto, de realidades imaginadas, de submundos son infinitas, hacen la crítica y la incomodidad bastante necesaria. “Esto es un juego de la vida real”, les digo a mis peluqueras, es enserio que cortamos el pelo, vivimos de eso, es verdad también que cada corte de pelo es una expresión artística, un acto de fe, de desapego, una ruleta rusa, la participación en un juego, un juego de la vida real, un acto de confianza, una locura también.

Es ese juego del arte y sus dinámicas. ¿Cómo propiciar el lugar donde habita ese juego o qué ambientes favorecen su aparición?. ¿Cómo se invoca?. Las galerías, los museos, las universidades, las instituciones en general lo han favorecido, no hay que ser desagradecidos. Sin embargo el arte no solo ha pasado las fronteras de las puntillas y de las paredes de la institución y del cubo blanco, sino que ha traspasado también las reglas de su propia psicología, las fronteras de la obra y de la necesidad del reconocimiento del mérito de un artista. Ya nisiquiera el arte está solamente para valer lo que vale una firma, o para ir en contra de la institucionalidad. El arte ha aprendido solito a complementar y apoyar la escena pública, por la necesidad de la existencia de algo genuino, que sorprenda a la gente, que logre su propia demanda, por parte de todos los civiles, por la necesidad de espacios de participación, por la circulación de cultura y de pensamientos distintos, a través del arte, de los circuitos culturales y de los espacios culturales Independientes.

Es posible que lo independiente sea una utopía tremenda en sí mismo, algo imposible, una palabra “no - usable “. No importa, más allá del arte de las palabras, hablamos de espacios culturales independientes, aquellos lugares que en su oferta abierta al público como cualquier otra propuesta pública, no hacen parte de la institucionalidad, y están para ofrecer además de bienes intercambiables económicamente, servicios relacionados con el arte y la cultura, incluyendo la gestión social y cultural, de bienes intangibles de expresión artística, espacios que funcionan en otro tiempo, creados para plantear otras formas de convivencia y aprendizaje individual y colectivo. Será esto un espacio cultural independiente?, no existe en el diccionario, ni en la Cámara de Comercio un código o palabra para definirse desde aquí. Será sólo un lugar del arte que se mide de tu a tu en la calle, en medio de la oferta común, del humo del bus, pagando el recibo, llevando en sí toda la responsabilidad de mantener abierto un espacio físico y sus pormenores, por amor al arte será.

Ahora, desde que se tiene una idea y se cuelga el letrero en la calle, lograr todo lo necesario, el papeleo para poder ser y no ser llevado preso por hacer un negocio sospechoso o ilegal, la Cámara de Comercio, bueno que soy?, no existe la figura de espacio cultural independiente (ECI) allí, eso aún no existe, y desde ese entonces, dedicarse a ser un híbrido legal. Una mescolanza entre una maneras de pensar y varias actividades a ejecutar, bueno qué somos: una peluquería psicodélica, galería de arte, espacio de eventos y conciertos, podemos expender bebidas alcohólicas y una de ñapa: artes plásticas. Como cinco actividades entre una amalgama para desarrollar un mix artístico social y comercial, las leyes que te rigen, entrar en el mundo del control, los papeleos, las adaptaciones, las multas, etc. Ataques duros a la inspiración inicial que le llevó a uno plantear la locura de abrir las puertas de una casa bajo una filosofía artística cultural y luego vérselas con la realidad. Muchas cosas fuertes de la realidad. En qué me metí.

Uno empieza, los amigos lo apoyan, el círculo se abre, pasan muchas cosas, momentos gloriosos y penosos, divertidos, todo es como un juego. Pasa el tiempo y sientes y desde esa perspectiva te das cuenta de que hay algo más allá de todo eso, del solo hecho de pensar el arte y la cultura como materia de enterteiment, de diversión social, al lado del crucigrama, de likes, de la moda. Hay algo más que está ahí, un destiempo, una incomodidad latente con la realidad, con nuestra realidad.

Pienso en lo que ha sucedido con la práctica de Street art por ejemplo. La voz que incomoda y luego se silencia en las paredes, la voz que luego se necesita, y se le contrata por parte del estado para asumir de nuevo el control, como diciendo, yo te digo en donde y qué puedes pintar, calmando de nuevo esa voz, que habla desde adentro pidiendo ser liberada a través del arte. Una voz social que a veces incluso los mismos hablantes no queremos escuchar. La sociedad necesita cosas, decir, expresar, recibir, libremente y sin tanto protocolo, necesita probarse, confrontarse, revolucionarse y aprender. Un poco el resumen de estos diez años de la pelu. Un espacio cultural independiente, un ejercicio permanente de socialización, de aprendizaje, de reflexión, de búsqueda y de necesidad de juego. Lo más difícil de subsistir, no ha sido solo subsistir diez años en medio de estas, sino no perder esa búsqueda por dentro, a través de los años.

La propuesta de peluquería ha sido como un camino al arte, a la interacción, la creación y al aprendizaje permanente. A través de los laboratorios de peluquería hemos trabajado con voluntarios, gente real de carne y hueso que se le mide cada miércoles, a estar ahí, donarse en pro del cambio, jugar el juego, cometer esas pequeñas locuras aún permitidas. Tener un momento punk, un salto al vacío y ver asomarse la posibilidad de volver a empezar. A través de un corte de pelo. Ver la sorpresa del público frente al espejo al final, los clientes que pueden llegar cada día, como visitas queridas, esperadas e inesperadas. Los nuevos clientes que exploran y se unen a la causa capilar. También dejan cosas increíbles, historias, amistades, fe. No tiene precio.

No organizamos tantas exposiciones artísticas, pocas en realidad, cuando alguien se acerca y nos hace una propuesta de algo, vemos el proyecto, el gestor, etc. Somos fáciles en ese sentido porque confiamos en la intuición de quienes nos buscan; artistas y clientes, nos encanta siempre vestir el lugar de maneras diferentes, que el arte en cualquier expresión, se tome esta casa. También hacemos conciertos, apostándole a los emergentes y a los clásicos locales del independance. Desde siempre la vitrina de la pelu ha apoyado el diseño independiente por su carácter inmenso de emprendimiento y por la visualización de nuevas maneras de ver la contemporaneidad y el consumo consciente.

Contamos también con un espacio de cafetería, un lugar de reunión que recibe la visita de curiosos, artistas, estudiantes, clientes, extranjeros, visitantes locales, amistades del espacio, y locos de la calle. Además el lugar como buen híbrido curioso ha terminado convirtiéndose en un punto de referencia turística dentro del centro histórico de La Candelaria. Por medio de esta barra de comidas y bebidas, apoyamos procesos de soberanía alimentaria con proveedores locales que mantienen una producción consciente, venta de semillas y productos de sana alimentación y salud natural. También apoyamos proyectos de emprendimiento en esta área.

En la peluquería desde siempre hemos contado con una oficina de proyectos de arte por medio de la cual se gestionan las actividades del espacio, las actividades, las alianzas y las ideas autogestionadas para ofrecer al público, reunir distintas comunidades, llevar a cabo la manifestación creativa y artística viva del espacio siempre.

Ha habido también época de receso de actividades, una relacionada con la muerte de mi padre (primer y principal creyente y sponsor de este proyecto) otra por el nacimiento de mi hijo Silvestre y la otra tiempo atrás relacionada con un horrible abuso de la policía en el espacio. Se hizo la denuncia de todo, sin embargo una de las crudas realidades por recordar: los espacios independientes son vulnerables ante las “fuerzas públicas” para la realización de sus actividades. Esto es un tema largo y tendido.

Ahora no siendo suficiente tratar de mantenerse loco y lúcido a la vez para llevar todo esto, debes pensar entonces en lo público, la influencia en el desarrollo de tus propias actividades culturales como una respuesta al medio ambiente, social y político que vivimos, los submundos, las esferas de los límites, los gremios, los parches, las roscas, los estratos, el centro y la periferia, lo femenino y masculino, las instituciones, y hasta los celos allí adentro. Sobrevivir a lo invisible es más fuerte aún. Tratar de estar, como de no estar en la lista de los “top ten”, según lo que alguien de voz alta diga y se determina así: pertenece o no pertenece, si hace parte o no hace parte.

Esa parte es aburridora, los círculos y las esferas que están ahí, lo tonto es precisamente eso, que si alguien hace una apuesta independiente, intelectualmente independiente, de cualquier modo anteriormente creado de pensamiento, y se declara libre solamente para por ofrecer un lugar, un espacio, que responda al fortalecimiento de una sociedad debilitada por la mala política, por una cultura débil, por la violencia y por la rabia que habita en generaciones pasadas, deba seguir pasando por los mismos filtros con los que se mide toda la sociedad. Es difícil entonces la creación de un punto de unión a pesar de la insistencia de la historia por la división de polos. Ese punto frágil de unión y de rupturas. Donde llega luego el extraño, con ideas, con necesidades, uno le sigue la cuerda, es un tiro a ciegas, puede ser, puede no ser, esa ya no es la cuestión.

Después de 10 años de llevar la pelu aparte de decir que estoy mamada, por tanta batalla física e intelectual, también estoy super agradecida por lo mismo. Por tanta batalla. Porque cada batalla y cada acción y cada suceso me refuerzan la idea de origen de este lugar. Permitir que las cosas pasen, que suceda algo diferente, que el arte se exprese en éxitos y fracasos.

Ahora seguimos el camino de las tijeras, en esta sede, en este centro cultural independiente La Peluquería, en medio de una comunidad creciente de personas, que al principio son extraños, luego son clientes que han creído en este juego, que se han sumado, aquellos que no han necesitado un espejo en frente para reafirmarse. Seres capaces de habitar en su propio límite más allá de un tema de decoración, para defendiendo su derecho de expresión individual, convirtiéndose en su propio discurso, o simplemente estarán allí para ver pasar el tiempo, mientras crece el pelo. Confiando en una extraña “asesina”, una “peluquera asesina”. Para mí eso es estar un poco loco, gracias a dios.

Para finalizar este escrito, y eso porque aun soy directora del espacio, y por el tiempo que le siga. Me animo de nuevo, animo a otros, a los directores de otros espacios culturales independientes, a los precursores de ideas, a los que abren puertas al arte, a todo tipo de arte, de comunidad, de élite, de estudiantes, de profesionales, los top ten, de emergentes, de contestatarios, de solidarios, el arte en todo sentido. Animo a seguir adelante y a tratar de entender este tiempo a destiempo, desde estos lugares, estas lamparitas encendidas en la ciudad para que el arte siga estando, sigan perseverando y reuniendo ideas, exhibiciones, propuestas de gente conocida y desconocida. Rompiendo la barrera entre la creación y la realidad. Es posible nuevas cosas si lo decimos, si lo pedimos, y lo hacemos. La gente quiere, la gente necesita, pero la gente tiene miedo.

Invito también a los lectores de estas letras a reflexionar sobre el papel que cumplen los espacios artísticos independientes en la ciudad, si accedemos a ellos, les brindamos el apoyo necesario, en cada ciudad donde estén, reconocer su incidencia en la vida pública y en el camino hacia la era de perdón y reinvención de un país que nuestras generaciones no han podido ver en paz. ¿Será el juego del arte un medio útil para sanarnos y cambiarnos el chip?.

 

Programación especial los 10 de la pelu

 

La Peluquería, que siempre ha tenido una programación relajada y orgánica, ahora trabaja mucho más en una Programación Especial de 10 años para ofrecer al público y a la comunidad de la ciudad de Bogotá, una extendida temática de asuntos para celebrar y reflexionar a la vez. Pensamos tocar varios temas relacionados a esta década de existencia, a través del arte y los diferentes procesos de creación, maneras de interacción. Estaremos invitando a varios actores de la escena artística independiente e institucional para realizar una serie de encuentros que incluyen: conciertos musicales, exposiciones artísticas, puesta en escena de proyectos sonoros, foros de discusión y de reflexión colectiva. Realizaremos exposiciones retrospectivas del espacio y convocatorias para exposiciones colectivas, intervenciones de Street art y circulación de publicaciones independientes. Conversatorios. Encuentro de poderes alternativos para las mujeres, Celebraremos en medio de música local y seudo independiente con invitados y sorprendentes noches de peluquería.

Los invitamos a unirse a las diferentes propuestas de creación colectiva del espacio con la ciudad, los artistas, el poder de las mujeres creadoras, otros espacios culturales y las instituciones relacionadas con el arte, la mujer y la igualdad social para celebrar juntos este logro, cumplir 10 años, abrir el sendero, en un agradecimiento a la vida por permitir ser y existir, a un lugar como este, a pesar de tanta vuelta dura en este mundo. A celebrar!

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

© 2019 por Peluqueras Asesinas. La Peluquería

Calle 18 # 5 - 67 ** Bogotá D.C., Colombia

  • Instagram Social Icon
  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon