La Peluquería no es propiamente una peluquería.
No es un centro cultural, ni un museo, ni una galeria, ni una cafetería.
Es simplemente un espacio que permite el crecimiento tanto del pelo como de la creatividad.
La Peluquería es un proyecto-lugar para el arte contemporáneo. Un espacio abierto para todos. Sala de la casa de nuestra gente, sala de partos del arte.
Un lugar de reunión, de charla, de exhibición y de apoyo para las nuevas propuestas artísticas.
Un lugar donde los secretos se cuentan, donde lo escondido se muestra, donde los artistas pecan y los pecados se perdonan, donde hay amor entre lo simple y lo complejo, donde lo creado y no expuesto y lo expuesto y no entendido es sólo un casposo mito de la creatividad.
Donde las tijeras no son de punta roma sino bogotana. Donde el champú huele a color y los colores se deslizan por la nuca.
Donde las rapadas son gratis.
Donde hay corte de pelo siempre.
Motiladero oficial de aquellos y aquellas que quieran que sus cabezas rueden.
Bienvenidos Motilones.